lunes, 2 de marzo de 2015

Jean Paul Sartre





La
diferencia entre un terrorista y una mujer enfurecida es que
con el terrorista puedes negociar.



Perdona siempre a
tu enemigo; no hay nada que lo enfurezca
más



El orgullo no
engorda; deberías tragártelo de vez en
cuando.

Hoy me pongo a
dieta, mañana me meto al gimnasio y pasado mañana dejo de
decir mentiras.



El cerebro es el
órgano más importante del cuerpo; funciona 24 horas al
día, todos los 365 del año, desde el instante del
nacimiento hasta que te enamoras.



“¿Cuántos
años tiene tu novia?” “48.” “Ja, ja, podría ser tu
mamá.” “Sí, pero es la tuya.”



Las mujeres son
tan complicadas que cuando se les presenta un príncipe
azul, no es en la tonalidad que ellas
quieren.



Por fin he
encontrado el punto G de mi mujer; lo tenía la
vecina.



“¿Cómo que
perdiste la virginidad, mija?” “Puf...¡¡¡ también
dónde la ponen, mamá!!!”



El hombre que
dice que el lugar de la mujer es la cocina, es porque no
sabe qué hacer con ella en la cama.



Busco mujer con
buena ortografía para tener una intensa relación
textual.



Una discusión
con una mujer tiene dos puntos de vista: el de ella y el
equivocado



Todas las mujeres
tienen algo hermoso, aunque sea una prima
lejana.



Un hombre jamás
debe hablar mal de una mujer; esa es labor de sus
amigas.



A mí, las
mujeres que se destacan sólo por su físico no me dicen nada;
es más, ni me dirigen la palabra.



¿Tú que sabes
de caricias si nunca te has subido al
Metro?



Cuando ya no
quieras volver a ver a una persona, préstale dinero o un
libro.



La mejor forma de
despertarse es con un beso, a menos que estés en la
cárcel.

  La única> oportunidad que tiene la mujer de cambiar al hombre, es
cuando le cambia los pañales.



La inmigración
ilegal comienza en 1492.



Anoche mi marido
me propuso atarme a la cama para tener sexo; efectivamente
me ató a la cama y volvió a las seis de la
mañana.



Ella: “¿Qué
harías si el mundo se acabara en 10 minutos?” Él: “Te
haría el amor.” Ella: “¿Y los siguientes 9
minutos?”



He vuelto a ver
el video de mi boda. Pero en marcha atrás. Lo mejor es
cuando le quito el anillo, salgo de la iglesia y me voy de
farra con los amigos.



“Mamá, ¿de
dónde venimos?” “De Adán y Eva, hijo.” “Pero mi
papá me dijo que del mono.” “Bueno, así es en su
familia.”



No, ella no es
fea; digamos que Dios la dejó en borrador.



“Tú volverías
a casarte con tu marido?” “Sí, que se
joda.”



Mi abuelo se
casó hace poco con una chica de 21, que creemos es muy
católica porque no para de hablar del nuevo
testamento.

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