lunes, 3 de marzo de 2014

Un hombre que tenía 17 camellos y 3 hijos, murió.



Cuando el testamento fue leído, decía que la mitad de los camellos sería para el hijo mayor, un tercio para el segundo y un noveno para el tercero.

Que hacer?

Eran diecisiete camellos; cómo dar la mitad al hermano mayor? Uno de los animales
debería ser cortado a la mitad?

Eso no resolvería nada, porque un tercio sería dado al segundo hijo. Y la novena parte al tercero.

Los hijos corrieron a buscar al hombre mas erudito de la ciudad, un estudioso, un matemático.

El razonó mucho e no consiguió encontrar la solución, aunque era un buen matemático.

Entonces alguien sugirió: "Es mejor buscar a alguien que sepa de camellos, no de matemáticas".

Encontraron entonces al Filósofo de Guémez, hombre inculto pero sabio y con mucha experiencia.

Le contaron el problema.

El filósofo se rió y dijo: "La solución es muy simple, no se preocupen".

Casualmente alguien le había regalado un camello al Filósofo y les dijo les presto este para hacer las cuentas.
Ahora son 18 camellos - y procedió a hacer la división. Nueve fueron dados al primer hijo, que quedó satisfecho. Al segundo le tocó la tercera parte - seis camellos - y al tercer hijo le fueron dados dos camellos - la novena parte. Sobró un camello: 
el que fue prestado.

El Filósofo tomó su camello y dijo: "ya está, se pueden ir".

Esta historia fue adaptada del libro "Palabras de fuego", de Rajneesh y sirve para ilustrar la diferencia entre la sabiduría y la erudición. El concluye diciendo: "La sabiduría es práctica, lo que no sucede con la erudición. La cultura es abstracta  la sabiduría es terrenal; la erudición son palabras y la sabiduría es experiencia."


17+1= 18
1º hijo- 18/2= 9
2º '' - 18/3= 6
3º '' - 18/9= 2
9+6+2= 17 camellos (está cumplido el testamento)
18-17=1
sobró 1 camello que fue entregado a su propietario.
Nota:
Esto también funciona con burros...

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