miércoles, 14 de agosto de 2013

5 Cortitos

Un pintor exhibía algunas de sus obras en una galería de arte. Una vez
finalizado el período de exhibición, preguntó al dueño de la galería si
entre los visitantes había advertido interés por adquirir alguna de sus
pinturas.
El dueño le contestó:
-Bueno, hay una noticia buena y una mala.
El pintor le dijo que quería escuchar primero la buena. El dueño contestó:
-La buena noticia es que un señor rico y elegante me preguntó si yo creía
que luego de que murieras tus pinturas adquirirían mucho valor y yo le
respondí que sí. De inmediato adquirió 15 de tus cuadros y pagó en efectivo.
-¿Y la mala noticia cuál es?
-El señor me dijo que era tu médico...

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La señora entra en una farmacia y le pide al farmacéutico por un frasco de
arsénico. El doctor dice:
-¡Señora! ¿para qué quiere el arsénico?
-Para matar a mi marido, -responde tranquila la señora.
-"Disculpe, pero no le puedo vender para ese motivo", dice el farmacéutico,
dispuesto ya a llamar a la policía.
Pero entonces la señora saca de su bolso una fotografía en la
que se ve a su marido en la cama con la hija del
farmacéutico.
El doctor mira la foto, trae un frasco y dice:
-¡Aquí tiene, señora. No sabía que tenía receta...

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Un paciente llega a la consulta del doctor, con dos mujeres negras de 20
años que lo traen abrazado.
-Mire doctor, ¿estas son las mulatas que me dijo?
-¡Muletas, imbécil, dije muletas!

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Tres niños presumiendo de sus padres:
-Mi padre es tan rápido que puede disparar una flecha, echar a correr, y
cogerla en el aire con la mano.
-Eso no es nada, mi padre es tan rápido que puede disparar una
bala, echar a correr, y cogerla luego en el aire con los dientes.
- Nah, eso no es nada Mi padre es un funcionario burócrata... es tan
rápido, que sale de su oficina a las 4:30 y está en casa a las 3:45.

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En su primera cita, un hombre le pregunta a su compañera si
desea tomar una copa.
- ¡Ay, no! ¿Qué diré en mi clase de religión y moral? -responde ella.
Más tarde, él le ofrece un cigarro.
- ¡Ni pensarlo!. ¿Que diré  en mi clase de religión y moral? -insiste
ella.
De camino a casa de la joven, él ve un motel, y piensa que no perderá
nada  preguntándole si le gustaría detenerse allí.
- Mmm... -responde ella-, acepto.
- ¿Y qué dirás en tu clase de religión y moral? - pregunta él, extrañado.
- Lo que siempre les digo: "no se necesita beber o fumar para
pasar un buen rato..."

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