miércoles, 22 de mayo de 2013

Un Joven

Un joven despertó una mañana y revisó su bolsillo.
Todo lo que le quedaba eran 10€.

- Decidió utilizarlos para comprar comida y esperar así la hora de morir, ya que era demasiado orgulloso como para pedir limosna.

 Estaba tan frustrado por no encontrar empleo y no tenía a nadie disponible para ayudarle.

Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos pequeños niños se le acercaron y le pidieron que les diera comida, ya que no habían comido en casi una semana.

El los miró.
Estaban tan flacos que se les notaban los huesos.
Sus ojos se les habían hundido.

Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida.

 El anciano y los niños oraron para que Dios le diera bendiciones y prosperidad, y le dieron una moneda muy antigua.

El joven les dijo "ustedes necesitan esa oración más que yo".

Sin dinero, sin empleo y sin comida, el joven fue debajo de un puente a descansar y esperar la hora de su muerte.
Estaba a punto de quedarse dormido, cuando vio un Viejo periódico en el suelo. Lo levantó, y de repente leyó un anuncio para los que tuvieran monedas antiguas, las llevaran a cierta dirección.

Decidió ir a ese lugar con la moneda Antigua que el anciano le dio.

 Al llegar al lugar, le dio la moneda al propietario del lugar.
El propietario gritó, sacó un gran libro y le mostró al joven una foto.
Era la misma moneda, cuyo valor era de 3 millones de dólares.
El joven estaba muy emocionado mientras el propietario le dio un cheque por los 3 millones.
El joven cobró el dinero y se fue en búsqueda del anciano y los niños.

 Para cuando llegó a donde los dejó comiendo, ya no estaban.
 Le preguntó al dueño de una cantina cercana si los conocía.

El dueño le dijo que no los conocía, pero que le habían dejado una nota.
 Rápidamente abrió la nota pensando que averiguaría donde encontrarlos.
 Esto era lo que la nota decía:

"Nos diste todo lo que tenías, y te hemos recompensado con la moneda".


Mientras que un anciano caminaba por la playa al amanecer, vio que un joven, unos pasos adelante, iba recogiendo de la arena estrellas de mar, que luego arrojaba al mar.

Por último, al llegar hasta el joven, el viejo le preguntó por qué hacía eso.
La respuesta fue:
Las estrellas de mar extraviadas en la arena morirían si las dejaba allí hasta que el sol calentara la playa.

 - Pero hay muchos kilómetros de playa, y hay allí millares de estrellas de mar.
 ¿Habrá alguna diferencia después de ese esfuerzo tuyo?
– Objetó el anciano.

El joven miró la estrella de mar que tenía en ese momento en la mano, la lanzó al mar, y replicó:

 – Para esta sí habrá diferencia.

"Lo importante en esta vida va más allá de ganar nosotros mismos.
Lo verdaderamente importante es ayudar a otros a ganar”.

Jamás creas que tu esfuerzo o aporte no son lo suficientemente buenos o grandes para hacer la diferencia, al final por más pequeño que sea, todos sumamos..

!!. No dejes pasar el día sin mostrarle a otros el verdadero camino”.

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