sábado, 4 de mayo de 2013

Tres religiosos y un oso


 
Un cura, un pastor pentecostal y un rabino estaban a cargo de sus
respectivos templos en una universidad del norte de Michigan. Dos o
tres veces a la semana, se reunían a tomar un café y charlar un rato.
Un día, uno de ellos hizo un comentario diciendo que predicarle a la
gente no era tan difícil, que un verdadero desafío sería convertir a
un oso. Una cosa llevó a la otra, y decidieron hacer el experimento:
 
- Cada uno se adentraría en el bosque, buscaría un oso, le predicaría
y trataría de convertirlo a su respectiva fe.
 
Una semana más tarde se reunieron a comparar los resultados.
 
El padre Flannery, con su brazo en cabestrillo, varios vendajes en
todo el cuerpo y apoyado en muletas, fue el primero:

- Bueno, entré al bosque buscando al oso. Cuando lo encontré, comencé
a leerle el catecismo. El oso no quería saber nada al respecto y
comenzó a pegarme con sus enormes brazos. Así que rápidamente tomé mi
agua bendita, lo salpiqué con ella y por Dios y la Santísima Virgen
les juro que se puso manso como un corderito. El obispo vendrá la
próxima semana a darle su primera comunión y su confirmación.
 
El reverendo Billy Bob habló después. Estaba en silla de ruedas,
tenía un brazo y ambas piernas enyesadas y tenía suero conectado al
otro brazo. En su encendida oratoria relató:
 
- BUENO, hermanos, ¡ustedes SABEN que NOSOTROS no salpicamos a la
gente! Cuando ENCONTRÉ al oso, comencé a leerle la PALABRA SAGRADA DEL
SEÑOR. Pero este oso no quería saber nada conmigo. Así que lo AGARRÉ
del brazo y comenzamos a luchar. Rodamos colina abajo, luego seguimos
luchando mientras SUBÍAMOS otra colina y volvimos a RODAR hacia abajo
hasta terminar en un arroyo. Entonces rápidamente HUNDÍ su cabeza en
el agua y BAUTICÉ su peluda alma. Y exactamente como te pasó a ti
-añadió mirando al cura- se volvió manso como un cordero y pasamos el
día alabando a Jesús.
 
El cura y el reverendo miraron al rabino.
Tenía yeso por todo el cuerpo, varios suministros de
remedios, sangre por vía endovenosa y monitores que verificaban
constantemente su condición.
 
Estaba realmente mal cuando los miró y les dijo:
 
- Mirándolo en retrospectiva, creo que la circuncisión no era la mejor
manera de intentar convertirlo.

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