sábado, 4 de mayo de 2013

Tarzan




 Afrontando toda la ingenuidad de Tarzan, el día que Jane lo conoció le dio  una clase de  sexualidad:  
 "Mira, Tarzan, eso que tienes ahí colgando entre las piernas es tu trapito  y esto que tengo aquí  es una lavadora... ¡Y tú debes lavar ese trapito en esta lavadora!"  
 Ese día y los siguientes cinco días con sus noches Tarzan estuvo lave y  lave, y cuando Jane   logró respirar le dijo:  
 "¡Mira, Tarzan, la lavada del trapito no puede ser tanta ni tan seguido,  porque se te puede  gastar!"  
 Con aquel comentario, el Hombre Mono se apartó un poco de Jane. Pero,  después de pasar un mes  sin que éste usara la lavadora, Jane, extrañada, le preguntó preocupada:  
 "Tarzan, ¿qué te pasa? ¿Por qué no has querido usar más mi lavadora?"  
 "¡Es que Tarzan aprender a lavar a mano!"

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